Noche de Difuntos o Samhain

Me gustaría hablar acerca de la Noche de Difuntos o Samhain. Esta celebración se remonta a la era precristiana. La festividad de Samhain era el fin de año celta y marcaba la entrada en la época oscura, o tiempo de la diosa.

La energía de la diosa es de recogimiento, de familia, es el inconsciente y lo oculto. Por ello, este es momento de rendirse a lo que no tiene solución. Paramos, cogemos fuerza y dejamos morir lo que ha de quedar atrás.

En el útero de la diosa se gesta lo que habrá de llegar. Y cuando de a luz nacerá el dios, esta festividad se denomina Yule (el 21 de diciembre o solsticio de invierno). A partir de este momento los días se van alargando y la energía de la diosa pierde fuerza.

Y volviendo a Samhain, éste era momento de agradecer todo lo recibido. De manera que se sacrificaban animales y se comían en familia. Para demostrar gratitud también se ofrecía comida a los necesitados, probablemente de aquí deriva la tradición de regalar dulces.

Por otro lado, durante esta noche el mundo de los vivos y los difuntos están muy cercanos, ya que la energía de la diosa es más potente que en ningún otro momento del año. Así que era el momento de recordar a quienes ya no estaban, y como muestra de afecto se encendían velas en el interior de las casas y se les ponían ofrendas de frutos y flores de temporada (como los crisantemos, por eso se les identifica con los difuntos).

En el exterior se encendían hogueras y se ponían velas en las ventanas de las casas, para poner Luz y paz en el mundo de los espíritus, y de este modo alejar las malas energías. Para proteger las velas del viento y la lluvia se colocaban dentro de calabazas agujereadas (aunque la verdad, dudo mucho que los agujeros tuviesen formas espectrales).

Esta festividad estaba tan arraigada que la iglesia la empezó a celebrar para conmemorar la vida de los santos, por ello se denominó el día de Todos los Santos. Pero aun así se continuó recordando a los difuntos.

Esta noche tiene una energía muy potente para hacer un ritual de limpieza o para sacar de nuestra vida lo que ya no deseamos. Y desde luego, en ningún caso haremos un ritual para atraer. Sólo de limpieza, agradecimiento y alejamiento. Este año además tendremos una Luna llena azul que potenciará nuestro ritual, algo bueno tenía que traer este 2020.

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